Eugenio Suárez está rompiendo con su tendencia de inicios lentos en las temporadas. El martes por la noche sacudió el sexto grand slam de su carrera y extendió su racha jonronera, para guiar el triunfo de los D-backs de Arizona 7-5 contra los Yanquis en Nueva York.
Con su estacazo de vuelta completa, Suárez se erigió en el tercer jugador en la Era Moderna (desde 1900) cuyos primeros cinco hits de una campaña son cuadrangulares, uniéndose a Rob Deer (1992) y Rodolfo Castro (2021), de acuerdo con Elias Sports Bureau.
Antes, el venezolano se había convertido en el cuarto peloteros en la Era de la Expansión (desde 1961), en transformar sus primeros cuatro imparables en vuelacercas, en los cuatro desafíos iniciales de una zafra, uniéndose al miembro del Salón de la Fama Willie Mays (1964, San Francisco), el dominicano Robinson Cano (2016, Seattle) y Trevor Story (2016, Colorado).
El slugger de los desérticos, que viene de ser reconocido como el Jugador de la Semana de la Liga Nacional, por primera vez en su trayectoria, admitió que no está tratando de convertir todas sus conexiones a terreno de nadie en bombazos fuera del parque.
“Si fuera tan fácil, todos los hits serían jonrones”, dijo Suárez, de acuerdo con MLB.com. “Pero no es fácil. Sé que todos mis hits ahora mismo son jonrones, pero está fuera de mi control. Simplemente salgo a buscar mis mejores turnos al bate y no intento forzar demasiado. Sé que tengo el poder, sé que, si le pongo mi mejor swing y le doy con el barril (del bate), sé que tengo la oportunidad de conectar un cuadrangular, pero no voy con ese plan al plato. Simplemente lo simplifico y no me esfuerzo demasiado”.
Con el encuentro 4-2, a favor de Nueva York, Suárez cambió el destino del desafío, tras coronar un racimo de cinco anotaciones en el octavo inning, con su batazo ante el relevista derecho Mark Leiter Jr., quien trató de sorprenderlo con una recta de dedos separados adentro y abajo en la zona de strike. El criollo respondió con un swing que envió la esférica de vuelta a 109.2 millas por hora y la proyectó a una distancia de 376 pies, entre los jardines izquierdo y central del Yankee Stadium.
“Sabes, con las bases llenas, no intento hacer demasiado”, apuntó Suárez. “Sé que la carrera del empate estaba en tercera, así que sólo pensaba en tener un buen turno al bate. Una base por bolas empataría el juego, un hit nos daría la ventaja. Intenté tener un turno realmente bueno, porque sabía que me habían estado lanzando muy bien todo el partido”.
En 2024, terminó junio con seis jonrones y tardó 65 desafíos en sacar sus primeras cinco pelotas. Después, resurgió de sus cenizas como el ave Fénix y a partir del 1° de julio, aparece tercero en bambinazos en las Mayores, con 29, mientras que es sexto en promedio (.310) y primero en remolcadas (80).
De por vida, antes del Juego de Estrellas exhibe un OPS de .763, que contrasta con el OPS que exhibe después del receso de mitad de calendario: .825.
Hasta ahora, sus cinco jonrones empatan la tercera mayor cantidad lograda por un jugador en los primeros cinco juegos de su equipo en una zafra en la historia de las Grandes Ligas, sólo detrás de Trevor Story (seis en 2016) y Larry Walker (seis en 1997), ambos con los Rockies, informó Steve Gilbert, de MLB.com.
Con información de LVBP